Una despedida sorda,
un sollozo que se escapa,
un suspiro que lo alcanza,
una carrera sin meta.
Una lágrima que se desliza,
una risa sin alegría,
un frió que reconforta,
una cama que me entiende.
Una vida que ya no es vida,
un futuro de cianuro,
un palacio de lamentos,
y un tormento sin sus labios.
Un aroma destilado,
del amor y del pasado,
un recuerdo ya ajado,
por el odio y el engaño.
Un futuro rubicundo,
solo existe en otro mundo,
este ya solo prisión,
de mi alma y corazón.
-Sueño
a veces con un amor lejano y vaporoso como la esquizofrenia de un
perfume... (Cioran)
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