Frente a la aversión que sentimos por
este mundo nos despeñamos por los acantilados del yo ulterior, sin
mas equipaje que nuestras
desdichas. En un mundo de convencionalismos e incomprensión el más
oscuro de nuestros preceptos remite al dilema de la bondad; ¿en un
mundo de tinieblas es sensato tantear con la luz? Sensato o no, no
todo el mundo es tan valiente para ceder a la oscuridad, hay gente
para quien la rendición no es una posibilidad, misántropos para
quien la humanidad no merece su amor y respeto, pero al cual nunca
renunciarán. Héroes cuyas vidas silenciadas se apagarán sin más
gloria que una sonrisa de satisfacción, almas ulceradas por la dicha
de su benevolencia.
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