sábado, 2 de marzo de 2013

Inmortales


Y hoy lloro tus pasos,
mañana solo recuerdos,
aguacero de latidos,
esfinges de hielo.

Lluvia y letargo,
un beso amargo,
luna que grita,
esponjoso socorro.

Aúlla la almohada,
canciones de cama,
susurra el camino,
pelean los pinos.

Chimeneas mestizas,
dolor y caricias,
puertas de humo,
arde el mundo.

Degüella al júbilo,
un filo de ayer,
se corta el hilo,
se eclipsa el papel.

La mente que muere,
inerte la tez,
un cuerpo que quiere,
condena de juez.

Un juicio baldío,
un ajedrez vacío,
una mesa coja,
un árbol sin hojas.

Raíces de piedra,
polvo en la acera,
nubes que lloran,
pesar de desván.

Las horas no vuelan,
Ícaro cayó,
su yerro fue grande,
su mito mayor.

Que la tinta sea el elíseo,
y el papel la sepultura.

Que sus nombres no se olviden jamás.
Que la muerte no sea el final.

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